Un hueco enorme y bien estructurado, días necesarios para construirle. Cavar durante años ha sido mi tarea, hondo tocan mis dedos –ya no tocan-.
Placebos temporales, espacios medio cerrados, latentes soluciones efímeras. Algunas veces un tú, otras, un yo. Lágrimas para enardecer la tierra y la sangre, detalles agregados que hacen bello el momento. Un dolor imperfectible, sabor crudo, natural, siempre limpio, completo, inmenso –no tanto como el mar-.
He vivido tantas horas, he sentido tantos segundos. Pesan siglos sobre mi conciencia, de otras vidas, que han pasado y que están por llegar. Me olvidé de sentir, quiero recordar como razonar, llevo tiempo bajo tierra, aquí no existen las promesas, por lo tanto, no pueden romperse. Sólo hay recuerdos bien acomodados, periódicos, constantes, con turno para aparecer, dan vueltas con sus imágenes tan reales, fuera de mí, dentro de mi conciencia.
No sé por cuanto más estaré muerta, derrotada dentro del mismo ciclo, con los episodios que provocan impotencia, deseos de salir de la tumba para leer mi epitafio. Quise estar muerta para conocer lo que había logrado. Y ahora, aquí, bañada en muerte, en tierra, repleta de sangre caduca y oxígeno plastificado. Me doy cuenta que nunca he sido más que huesos, seriedad e inexistencia. Pedazos, grandes porciones, azorables cantidades de nada.
Existo, me enciendo, vibro, palpito, suspiro, me extingo, me evaporo, me olvido.
a ratos no te comprendo
ResponderEliminarpero que mas da
no quieres ser comprendida
y eso... colma
aunque fueramos hermanas
? Y eres?
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