Emoción ambigua.

El corazón me palpita muy rápido, me cimbra y hace titubear -temo-. Lo contraigo, presiono hacia adentro para que encuentre su lugar, pero no, se descarría y escapa, va veloz como persiguiendo un ladrón. No lo alcanzo, lleva tanta prisa como deseos -y yo deseo- deseo serenar el líbido de mis palabras. El pecho se me sale de control y sudan mis pensamientos, voy a buscar en un rincón de mis entrañas; ahí está la cura.
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