domingo, 9 de septiembre de 2012

Inhumano


Estaba pensando en las palabras más bonitas. No sabía bien qué requisitos debían llevar, si debían ser las mejor adornadas, las más profundas, las más suaves; las mías, las tuyas.
Repetí una lista interminable, terminé como es de suponerse con los ojos hechos un desastre. Se me movieron todas las vísceras y no quedó rincón en paz. Todas eran hermosas, filosas, directas –hasta los eufemismos- cada una estremecía al menos un nervio dentro de mí. Me hallé tan frágil.
Tiempo, pensé.
Tiempo,
Cólera,
Distancia,
Tristeza,
Coger,
Infinito,
Eventualmente,
Coraza,
Vino,
Olvidar.
Todas fuertes y lanzadas con vigor desde la punta de la lengua y hasta lo más hondo del receptor.  No soy asunto sencillo, compleja del pie hasta el alma, quisquillosa e insoportable. Quiero todo para mí –no para quedármelo, siempre me doy en pedazos pequeños- Voy a tomar todo lo que no tengo y lo haré explotar, voy a dejar de regalar lo que tanto trabajo me ha costado forjar. Y tristemente mutaré en metal impenetrable, en oído necio. He de convertirme en tiempo necio, y para ti, para ti ya no hay tiempo –Se escapó por la rendija que olvidaste procurar-