Siempre tuve problemas para identificar las cosas, me cuesta
trabajo procesar que la luz es roja y
puedo cruzar la calle, a veces no entiendo los íconos de primer instancia y
debo asegurarme más de una vez antes de bajar en una estación o tomar un
camión. No soy muy buena para mirar letreros en la calle, no entiendo, hay una
laguna enorme entre mi sentido de la vista y mi pasguato cerebro.
Me pasa con todo, sé qué quiero: volver a ser la de antes,
andar en bici hasta el fin del mundo, llegar a dar clase con los tobillos
llenos de tierra, tirarme en el pasto a dormir, tener una charla con los
homeless. Pero es justo como cuando estoy parada al borde de la banqueta y mi
cerebro no puede tomar la decisión de cruzar la calle aunque la luz es verde y
es seguro caminar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario