Mi abuelo nació en San Salvador
Atenco y tuvo una educación militar –de hecho es el único hombre que conozco
que sepa volar- Hace unos días, conversábamos acerca de las próximas
elecciones, la verdad no soy apasionada de estos temas –detesto el acto del
convencimiento, es inútil e inexistente- todo empezó con la publicidad en
televisión del personaje PRIÍSTA “¿Secundarias? ¿Escuelas? ¡Ese tipo es un
mentiroso, en mi pueblo no creó ni una sola institución educativa! ¡Qué ganas
de sacar el machete para que con provecho digan que somos el pueblo de los
machetes!” Dijo con la respiración ciertamente acelerada. Ya estoy acostumbrada
a sus arranques de ira cuando alguien se mete con su pueblo, tiene 83 años y un
arsenal de historias nacidas en Atenco con respecto a la política, casi tan
amplio como la colección de álbumes familiares donde aparece la bisabuela y tatarabuela
cargando su pistola.
Es un hombre pacífico, vivió la
mitad de su vida trabajando y ahora entrega su tiempo a mirar el noticiero,
meter los pronósticos y a la numismática que tanto le apasiona; todo va normal
hasta que comienza a contarme lo difícil que era la vida en los 50’s y lo
hermoso que fue trabajar turnos perpetuos en la FAM, de ahí se abren todos los
recuerdos que la saliva le permite. Le preguntaba por qué tanto odio hacia uno
u otro partido y él –antiPRIísta conocido por todos los que tienen el honor-
simplemente responde que tengo que leer para hacer mi propio juicio, que debo
vivir mis propias decisiones y no heredar las suyas. No conozco a otro hombre
que defienda tanto la discreción del sufragio, en estos 22 años jamás he sabido
su decisión electoral. Sé también que no se le olvida Atenco, no se le olvidan
los abusos y mucho menos aquella escena de su hermana con machete en mano
deteniendo las carreteras que salió en el noticiero vespertino.
Traté de jugarle una broma
diciendo que votaría por el ex gobernador del Estado de México, esperaba que
despotricara un poco con el único propósito de que no se terminara nuestra
conversación; él, sólo me miro serio y dijo: Está bien si es tu decisión. Inmediatamente
lo negué y él siguió sin soltar un suspiro. Real es que esperaba que un hombre
de su edad se aferrara y peleara conmigo para violentar mi elección hasta ese
momento, yo sé que no se le olvida Atenco y que tiene muy presente que el
candidato del que les vengo contando no ha leído ni tres libros que pueda
comentar, lo más increíble es que sobre todo lo citado, no se olvide respetar y
jamás desvirtuar la inclinación de cada uno, por más absurda que parezca. Tal
vez tengo mucho que aprenderle o tenemos… no sé.
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