Búscame en tu costado, bajo tus labios, en donde sólo pasé un rato de esa alocada noche, búscame en la ventana, recargada en el auto, en mi nombre que no conseguías pronunciar –ni recordar-, en las mentiras que te dije, búscame entre la ropa de la que no conseguiste despojarme; y en el contenido de tu bolsillo curioso que me coqueteaba al acariciar.
Encuéntrame entre la música, hundida en las notas de absurdo baile, entre las botellas que te bebiste y destilaste dentro de mi, hállame al alejarme en ese auto, frustrado por la artimaña que no conseguiste consumar. ¡Cómo quieras! ¡Sólo búscame! para entonces puede que no haya trampas, que te cruce el deseo, mientras yo cruzo los dedos.
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