Hoy tengo un montón de palabras rotas, de palabras que se pierden en lo que alguna vez quisieron decir. Hoy tengo más restos de palabras que de sueños rotos. Y lo que sale por mi boca, son sólo sonidos que despide mi alma, parecieran estar en una lengua extraña, parecieran surgir del fuego . Mi alma se comporta como un demonio, circunspecto e ingobernable.
He mirado en mi interior, con aquella luz casi extinta que destella de entre la linterna de mis recuerdos, y no encuentro nada, sólo visceras y escombros. No hay más que un hueco rodeado de heridas, de sentimientos que sangran y agonizan. Encontré trozos de fé, uno que otro vestigio de esperanza, pero al final, ninguno está completo.
-La luz de la linterna es cada vez más débil-
Sigo en el intento de descifrarme, camino lento, pero camino. He estado aquí por mucho tiempo, observando, escudriñandome a detalle. Jamás creí que mi interior estuviera en partes, no recuerdo bien que redujo todo a escombros y desastre, sólo estoy segura que debió ser algo inmenso, algo que yo tuve que haber desatado; podrá sonar pretencioso, pero nada tiene tanta fuerza pra terminar conmigo como yo misma. Parece que puse empeño, todo está en ruinas, me he venido esforzando tanto, que he conseguido aniquilarme.
-La linterna se apaga-
Ahora a tientas sigo buscando, ya sin recuerdos, ya sin palabras, por instinto más que por deseo. Y es en este momento cuando me topo con las cosas más importantes, cuando mis manos laceradas tocan mis adentros para reconocerme. Ensangrentadas mis pupilas, salpicado mi pecho, ¿Qué es esto?, el olor de la pérdida inunda el lugar, el olor a muerte, a mi propia muerte. Descubro que hoy sólo queda un cuerpo, un cuerpo simple que funciona correctamente. Hoy no hay alma, sólo un espíritu decrépito. Sentimientos que alguna vez existieron son ahora sombras, burbujas de tiempo bañadas en sangre. No soy más que palabras rotas sin recuerdos.
-¡Quisiera volver a encender la linterna!-
No hay comentarios:
Publicar un comentario